Obsesión: Sirenas

Carolina Benoit - Sirenas mermaid fashion ark & co

Explotó una tendencia en la calle: nos proclamamos sirenas. Cabellos de colores pasteles, como todas soñamos cuando pequeñas, conchas en el pecho, zapatos de texturas de escamas, y camisetas gráficas que anuncian que somos sirenas, se han apoderado de la moda. ¿Qué significado social tiene aquella tendencia tan femenina y romántica?  y, ¿por qué los milenios que estamos llegando a los treintas somos los mas fanáticos de aquella?

La imagen de la sirena moderna, esa que es mitad mujer, mitad pez, tiene orígenes occidentales y muy católicos. Solían temer los marineros a aquellas criaturas que tenían como intención hacer que ellos perdieran el rumbo; las sirenas lograban esto con cantos hipnóticos y con su apariencia virginal. Eran consideradas vanidosas, malas, además de promiscuas y prostitutas. Gracias a La Sirenita de Disney, nosotras las milenios tenemos en mente una sirena mucho más dulce. La Sirenita nos dejó una herencia de amor sin límites y de feminidad; ¿quién de ustedes no se bañaba en una piscina de finca soñando con tener una cola escamosa de sirena, y el pelo de colores únicos como La Sirenita y sus hermanas?

Me causa emoción ver como la tendencia explotó en las pasarelas de la calle de una manera tan moderna. Interpretaciones muy urbanas como la de Wildfox con su colección de ‘fairy tales’ me hicieron soñar, querer llenarme la cara de escarcha y pintarme el cabello de rosado para finalmente completar el sueño frustrado que, por pasar mis días en colegio católico, no pude completar en mi niñez. Me encanta esta tendencia, y aunque no tengo planes de cambiar mi voz por aletas, sí la he logrado adaptar a mi estilo personal: perlas y conchas en el pelo, colores pasteles, accesorios tornasol de escamas, y para completar el look, libertad de ideas y valentía al actuar.

Como milenios existe un dilema al amor desenfrenado por las princesas, deberíamos preguntarnos ¿por qué mujeres tan modernas seguimos obsesionadas con que nos rescate un príncipe? Aunque quisiera odiar aquellas historias machistas que me lavaron el cerebro desde muy pequeña, debo admitir que dentro de mí existe una voz que a veces me grita que renuncie a mi trabajo y me dedique a la jardinería y a hornear todo el día, mientras me repiten los espejos que soy la mas bonita (sin alarmar a mis familiares de una posible esquizofrenia) y mis hadas madrinas me visten de gala día a día. Estoy bromeando…pero sí pienso que aquellas historias que nos hacían soñar también tenían mensajes de compasión y de amor verdadero, y aunque fueran un poco machistas, siempre fueron escritas en torno a una mujer, y su superación personal con los métodos del momento (así el único método fuera casarse con un príncipe).

La moda, compañera y cómplice de estas historias magníficas, era esencial para hacerlas especiales. Y hoy en día el vestirnos dentro de una estructura moderna, pero agregando toques de cuentos de hadas, dice mucho acerca de nuestro estado de ánimo que es un toque romántico, y de nuestra edad, pues nos acercamos a los treinta cargadas de nostalgia por lo infantil. Como milenios podemos parecer un poco inmaduros, pero esa nostalgia nos está abriendo un camino creativo dentro del mundo de la moda: la tendencia donde ya no existen las reglas.

Comprueba esta tendencia cómo a nosotras las mujeres modernas nos tiene sin cuidado la religión y sus símbolos negativos sobre la mujer, cómo no tenemos miedo a seguir siendo niñas, a seguir soñando con símbolos de nuestra infancia, y cómo llenas de creatividad recreamos historias con interpretaciones dignas de una película de Sofía Copolla. Ser sirenas, aunque suene infantil, tiene mensajes importantes sobre lo que somos como generación. Así que las espero en la playa con el pelo color rosa, las conchas en el pelo y la cola de sirena, para seguir soñando el mundo como queremos que sea, más sutil, más romántico, y más como una cuento de hadas.

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teoria de moda bloguera de moda ruffles fashion colombianadiseñadora de moda colombiana carolina benoitMarch_Look2-18March_Look2-12March_Look2-11March_Look2-8March_Look2-10March_Look2-9March_Look2-4March_Look2-7March_Look2-6Dress Please Don’t Tell, Shoes DSW. Photos by Simply Lively, location: Los Fuegos at Faena Hotel.

Historia: La Moda Traqueta Y Sus Efectos

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Escuchaba la radio mientras manejaba por Miami, cuando de pronto el comentarista anunció el nombre de su último concurso: “el patrón del cash.” Inmediatamente sentí una mezcla de lástima y rabia pues nunca he entendido cómo llegamos a mitificar una cultura la cual solo nos ha traído guerras, corrupción y muerte. El narcotráfico cambió el rumbo de nuestra gente el día en que nos empezó a importar más el dinero que el honor. Y aunque su impacto social fue grave, mi objetivo es hablar de los efectos tan negativos que tuvo sobre la moda, y en específico sobre el cuerpo de la mujer.

Durante los años ochenta, la mujer latina, y particularmente la mujer colombiana, se convirtió en una caricatura dibujada por los hombres. Mujeres con culos y tetas monumentales se paseaban por las calles de las ciudades capitales. Esas tetas y culos fueron patrocinados por el dinero del narcotráfico, y ellas, quizás orgullosas, quizás inseguras, caminaban siempre bajo el escrutinio de otras mujeres que ya sabían que se avecinaba la novia o esposa de un mafioso. Como un virus, la moda traqueta se convirtió en lo convencional, y la mujer latina, quien se caracteriza por ser de mente abierta, carácter fuerte, e inteligencia, quedó reducida a ser un objeto de una cultura que le perdió el respeto. Me atrevo a decir que hasta el día de hoy las mujeres colombianas no nos recuperamos de la mala fama que dejó la cultura del narcotráfico. Los estragos de esa cultura dejaron tatuada en nuestra mente colectiva varias marcas que gravemente deshumanizan a la mujer, pero más grave aún, le muestran una cara falsa a los otros países sobre quien es la mujer colombiana.

He aquí algo que me causa temor de la moda y es que tiene el poder de destruir el género femenino. Cuando la mujer se convierte en un objeto se reducen sus posibilidades de triunfar por algo diferente que no sea su cuerpo, y eso tiene consecuencias tanto personales como sociales. En las palabras de Naomi Wolf: “vivir en una cultura en la cual las mujeres constantemente están desnudas cuando los hombres no lo están, es aprender sobre la desigualdad poco a poco todos los días. Las imágenes que nos rodean son un lenguaje, y aquellas imágenes están construidas para proteger la sexualidad del hombre–y por lo tanto la seguridad en sí mismos–mientras perjudican la de las mujeres.” Naomi Wolf no se refería a la cultura mafiosa en particular, sino a la cultura en general. Aunque estoy totalmente de acuerdo con ella, debo decir que en el caso de la cultura traqueta el efecto fue aun más impactante por varios factores: la falta de posibilidades para la mujer, la pobreza y la ambición, que es acelerada por un factor de clases sociales muy marcadas.

La cultura mafiosa nos dejó una herencia de tetas y culos de plástico, de bocas inyectadas y de cabellos lacios hasta el fondo de la espalda. Nos dejó a las Natalias Paris, y al pensamiento de que “calladita se ve más bonita”. En la moda fue una mezcla entre joyas de Cartier y Rolex, con diamantes, y mucho oro. Y aunque hoy en día eso suene como una pieza esencial de moda, en ese entonces era obvio que el portador no entendía de moda. Nada más símbolo de un traqueto que aquellos relojes adornados de brillantes. Para las mujeres se favorecían los estampados de Versace, y obviamente cualquier prenda que mostrara los “bienes”: pantalones de mezclilla bien ajustados, camisas de tiritas con mucho escote y espalda descubierta.

Aunque Colombia hoy está lejos de esa moda “traqueta,” y los diseñadores colombianos  demuestran día a día ser los más talentosos del mundo, aquella cultura dejó marcas graves en la mente colectiva de la moda latina. En uno de mis últimos viajes a Cali me quedé sorprendida por una publicidad que mostraba una mujer de espalda. Su rostro oculto, un truco muy común en el mundo de los publicistas cuando se quiere convertir a una mujer en un objeto y vender solo sexo, lo único que se podía apreciar era un derrière de proporciones gigantes. Si la publicidad era de calzones no los recuerdo, pues eran tan pequeños que fueron irrelevantes, en pleno centro comercial, bajo el ojo de niños, señores y viejos, unas nalgas mandaban un mensaje: “puedes excitarte, pero mientras quede claro que no tengo rostro”. Es hora de que como mujeres colombianas y latinas nos preguntemos: ¿cómo nos están afectando esas imágenes como cultura? ¿cómo están retrasando la independencia femenina? ¿cómo están apoyando la violencia de género? Toda imágen tiene un efecto sobre nosotros, y la moda que se ha forjado en nuestra época dice algo muy triste sobre la mujer latina.

Aclaro que no estoy en contra de la cirugía plástica, y tampoco de la libertad de la mujer de vestir como le guste, y si eso incluye unos jeans “levantacola”, bien por ella. Estoy hablando del peligro que corremos como mujeres cuando permitimos que esas imágenes, creadas por hombres, nos deshumanicen. Cuando los hombres deciden por nosotras el tamaño y proporciones que “debería” tener nuestro cuerpo, las prendas que debemos portar, o si debemos cubrirnos o descubrirnos, permitimos que nos conviertan en objetos a su disposición, e inmediatamente perdemos derechos importantes como individuos. Lo importante es quitarle a los hombres ese derecho, retornarlo a las mujeres como debería ser. Para hacerlo debemos como colombianos rechazar la cultura traqueta, enterrarla como un pasado oscuro, dejar de glorificarla con novelas y shows. También debemos empezar a manejar el mundo de la moda, decidir nosotras qué es lo que realmente queremos portar, preguntarnos si aquella cirugía tan anhelada la estamos haciendo por nosotras o por ellos. Apoderarnos de nuestro cuerpo y darle el respeto que merece y hacer lo mismo con nuestra herencia: que la mujer colombiana a donde quiera que vaya vuelva a convertirse en sinónimo de belleza natural, de inteligencia, de viveza, y de elegancia.

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March_Look3-4March_Look3-1March_Look3-5Jumpsuit de Diane Von Fustenberg, fotos tomadas en el hotel Faena. Fotos de Simply Lively. Editor: Hen Shoval

Ser Latina Y Portar Boyfriend Jeans

kate spade taxi shoesVoy a ser sincera: al llegarme estas fotos me sentí un poco decepcionada con mi cuerpo, por eso son las últimas de esta serie que he ido publicando.  He pensado mucho si publicarlas o no, porque aunque en el momento de tomarlas me sentía muy de acuerdo con mi cuerpo, al verlas pensé que realmente mis nalgas van a ser siempre un obstáculo a mi vestir. Después de pensar casi un mes sobre esto, decidí que no hay razón por la cual dejarlas escondidas en un cajón. Mi cuerpo, junto con mi carácter, sus fallas y sus triunfos, son parte de la historia que me hace única. Jamás tendré esas piernas largas de cigüeña esbelta, y aunque luche contra eso, realmente es en vano, pues mi estructura ósea no debe ni será jamas transformada en algo más. Pero sí tengo un buen “nalgatorio” que aunque llena un par de boyfriend jeans como si fueran pitillos, me hace muy mujer. La moda siempre había estado llena de reglas y de prohibiciones. Personalmente, jamas me atreví a portar un par de jeans estilo boyfriend, era algo que como latina, llena de carne en las piernas y el derrière, era simplemente imposible. Pero poco a poco al acercarme a mis treintas me he dado cuenta de que aquellas prohibiciones son ridículas, y diseñadas para crear inseguridades en nuestros cuerpos, que no caben en un mismo molde.

Entonces, siendo sincera ¿cómo podemos como latinas portar un par de boyfriend jeans sin sentirnos incómodas? Empiezo por decir que si eres como yo y tienes un buen culo, caderas y piernas, la horma es un poco incómoda. Siempre vas a tener un espacio raro entre tus nalgas y la cintura que se siente como un bolsillo gigante. No hay un par de jeans que no tengas que llevar a donde tu costurera para que sea alterado a la forma perfecta que tiene tu cuerpo. Que este sea un apunte de estilo: en nuestra era de moda confeccionada en cantidades bajo un molde que debe hormar a todas las mujeres igual, no habrá una pieza que no debas alterar para que sea ajustada a tu figura, que es única.

Después de alterarlos, el segundo apunte es vestirlos. Yo me fui por un atuendo moderno con un toque surreal: un par de zapatos de “taxi” de Kate Spade únicos, divertidos, y muy femeninos que recuerdan a Schiaparelli y sus creaciones mágicas. Por último, para lucir un par de jeans que van a acentuar la carne de tus piernas, debes crear mucho balance en la parte superior. Por eso, aunque llevo puesto un cuello tortuga ajustado, también tengo puesta una capa con volumen en los hombros, que me da el balance perfecto entre mis piernas y el torso. El balance es una de esas cosas que las mujeres que saben vestir tienen muy presente en su subconsciente.

Después de mucho pensar sobre estas fotos, las publico con mi mente transformada. Cuando inicialmente me sentí no merecedora de este atuendo, ahora me siento apoderada de mi cuerpo. Eso es lo extraño de la belleza, esta en nuestra mente cambiar lo que vemos antiestético por cosas que encontramos hermosas. La belleza está en el ojo del que observa, pero también en su mente. Espero que a través de este ensayo no solo inspire a encontrar belleza en lo único más que en lo uniforme. No ser alguien diferente a quien somos, pero si la mejor versión que podamos ser de nosotros mismos: mi cuerpo es sinónimo de madre, de latina, de mujer que le gusta comer. Y hoy, después de publicar estas fotos, ese cuerpo es sinónimo de mujer segura de sí misma que acepta su ser tal y como es, que sin miedo se viste para ella y nadie mas. Ahora, ¿de qué es sinónimo tu cuerpo?

Carolina Benoit Fashion Theorycarolina benoit wearing De Irisarri  The Laundry Room Jeans Miami Urban Fashion Carolina Benoit  Carolina Benoit Kate Spade Carolina Benoit Fashion Miami Blogger Latina Blogger Carolina Benoit Caro_Look4-10 Caro_Look4-11 Latina BOYFRIEND JEANS Caro_Look4-13   Caro_Look4-16 Caro_Look4-17 KATE SPADE TAXI SHOES  Caro_Look4-20Jeans de The Laundry Room, Saco de Ralph Lauren, Capa de De Irisarri, Zapatos de Kate Spade. Fotos por Simply Lively

Algo Nuevo: Downdress

Carolina Benoit Look Casual Bloguera Latina

Desde que me convertí en madre, el tiempo libre se ha transformado en mi tesoro más preciado. Aunque antes tenía el lujo de sentarme tranquilamente por horas a escoger cautelosamente mis atuendos, hoy en día debo decidir casi sin pensar qué portar. Recuerdo cuando estaba embarazada que juraba no convertirme en aquella mamá desarreglada que vive alternando entre la sudadera a las piyamas, pero debo admitir que ser madre mató el tiempo que lujosamente me regalaba cada mañana arreglándome.

La comodidad es sinónimo del buen vestir. He corrido con la suerte de que la tendencia del momento es un vestir mas urbano que esta haciendo mi vida mas fácil. Esa tendencia de moda, que nació gracias a la ola fitness de Instagram, representa un vestir más casual: prendas deportivas de alto nivel y colaboraciones de diseñadores y famosos con compañías deportivas, como la de Stella Mc Cartney para Adidas, o la de Rihanna para Puma. Pienso que uno de los factores que va a definir la moda de nuestra década será el nacer de una ropa deportiva de lujo. Estas prendas, que jamás nos imaginaríamos que fueran parte de nuestro vestir diario, se están apoderando de nuestros armarios.

El portar prendas deportivas marca la diferencia, pues ademas de ser un acto de liberación femenina donde por un segundo pasamos a un plano donde pretendemos estar liberadas de la mirada constante del hombre,  también nos libera un poco del movimiento incesante de tendencias de moda que puede saturar nuestros sentidos. La pregunta es: ¿cómo podemos llevar puestas sudaderas en el día a día sin parecer que hemos descuidado totalmente nuestro aspecto?

Después de mucho ensayar, mi estilo de “mamá” evolucionó para crear un look casual compuesto de prendas claves de diseño mezcladas con prendas deportivas de lujo. Sudaderas de Wildfox y camisetas de The Laundry Room, se han apoderado de mi armario; estas, combinadas con prendas que ya son veteranas en mi vida, como un par de zapatos Converse, crean el balance perfecto entre lujo y ropa de descanso.

Realmente reglas ya no existen, solo un mundo infinito de posibilidades para experimentar por eso les propongo este apunte digno de ensayar: una sudadera de lujo con tacones que invoca a Carrie Bradshaw, el icono de nuestra década. O tal vez, una sudadera mezclada con una camiseta casual y un abrigo de piel falsa (aclaro que sea falsa, no hay nada más pasado de moda que una piel de un hermoso animal colgando de un ser humano).

Última palabra: las prendas deportivas, siendo las más fáciles de producir, también son las que más son producidas de maneras no éticas. Las prendas de lujo, en la mayoría de veces, nos aseguran ser producidas de maneras moralmente aceptadas además de ser hechas con materiales que no traen problemas tanto a nuestro planeta como a nuestra salud. Carolina Benoit Midnight Plume Look Casual Bloguera Colombiana

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carolina benoit midnight plume abrigo militar camiseta de The Laundry Room Running latte

Caro_Look3-8Abrigo de Ralph Lauren, Camiseta de The Laundry Room, Sudadera De Wildfox,  zapatos de Repeto. Fotos por Simply Lively.

Anhelando: La Feminidad De Un Vestido

Desde pequeña he odiado los pantalones. Mis familiares y amigos siempre han argumentado que los pantalones son más cómodos pero mi respuesta siempre ha sido la misma: cómodos para qué? Montar a caballo? La carga de feminidad que tiene un vestido es casi imposible de describir. Con escote, sin escote, floreado, moderno, de falda A, recto…los vestidos tienen un encanto casi místico.

Pero qué es un vestido? El vestido es simplemente una falda pegada al cuerpo de la misma tela. Pero es el reflejo directo de la moda. Dice mucho sobre nuestra era que el vestido se haya convertido en una pieza que puede ser portada a cualquier hora del día y para cualquier ocasión, mientras que en el pasado este era consagrado únicamente para ocaciones especiales. Hay dos ejemplos de cómo el vestido es reflejo directo de la moda. El primero es el de Chanel con su rechazo al corset, creando la silueta famosa de flapper de los años veintes. El segundo es Dior, quien después de la raciones de tela impuestas por la guerra, al terminar aquella decidió hacer un vestido compuesto de aproximadamente diez yardas de tela que conmocionó al mundo.

Y aunque quisiéramos decir que la moda rápida acabó con el significado del vestido, yo pienso que sigue teniendo relevancia en nuestra idea de la moda moderna. No toda mujer porta un vestido diariamente, pero cuando lo porta tiene un objetivo claro, cautivar, encantar, enamorar. Si es floreado se querrá mostrar femenina y delicada, o libre y aventurera; si es moderno se querrá mostrar poderosa y misteriosa. Si es corto y ajustado quizás se irá de faena. No existe la mujer que al portar un vestido no tenga un objetivo, y si no lo tuviera tal vez portaría jeans y una camiseta.

Debo aclarar que vestir bien es un arte, y así como una mujer puede sentirse apoderada por un vestido, también puede ser acabada por el mismo. La clave está en tener un ojo clínico para los detalles. Desde la silueta hasta el color, todo debe ser una sinfonía perfecta en torno de tanto la mujer como la pieza. Sea como sea, el vestido, elemento de historia de moda, tiene un detalle único que lo hace ser la musa de nuestros afectos. Y es que aunque los hombres se han apropiado de varias piezas femeninas, el vestido es exclusivo de la mujer. Su diseño no solo es más cómodo para ella, es también un efecto directo del contorno de su cuerpo: el busto, las caderas, la cintura, la espalda, todos juegan una parte esencial del diseño final, y del teatro que es portar un vestido.

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Carolina Benoit Red Ralph Lauren Flowy DressMiami Blogger En Español

Caro_Look2-6Carolina Benoit Miami Fashion BloggerVestido de Ralph Lauren-Denim & Supply, Sombrero de Please Don’t Tell, zapatos de Ralph Lauren, fotos de la talentosa Simply lively

Que Muera La Moda Uniforme

Desde que era niña y a lo largo de mi vida me he enfrentado una y otra vez a una pregunta que detesto oír. La pregunta, diseñada por aquellos que no entienden el mundo en el que vivo, la considero un tipo de “bullying” a mi estilo personal el cual, debo admitir, no es convencional. La pregunta infame es: “¿Para dónde vas tan elegante?” Lo sé, es una interrogante simple. Sin embargo al escucharla me quedo fría, pues cargada de burla la considero una bofetada a la belleza de mi arte personal, la moda. ¿Para dónde voy tan elegante? He llegado a salir vestida de tulles a el más simple almuerzo,  y honestamente no me importa lo que otros piensen, pues no soporto la moda homogénea. Para mí, vestir con las prendas comunes del día a día es una tortura.

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Recuerdo con tedio lo difícil que ha sido para mí, a lo largo de mi vida, portar uniformes. Su tela de poliéster tiesa y barata que causa picazón, y la dificultad de adornarse para resaltar en contra de los cientos de niñas vestidas igual. Como si yo viniera de un planeta extraño donde las reglas del vestir son diferentes, la gente cuestiona mis elecciones, cuando en realidad yo debería estar cuestionando su falta de creatividad al vestir.  Si bien me conoces, sabes que ni durante los días mas tristes de mi vida me he dejado atrapar por prendas comunes y sencillas. El vestir, junto con otras costumbres que se adquieren desde la juventud, es una forma de embellecer el día a día. Y aunque no se trata de disfrazarnos, sí se trata de hacer, a través de la ropa, que cada día este lleno de expectativas. La moda es extraña, pues te hace pensar que portas prendas únicas y especiales en tu diario vivir aunque en realidad portas cierto uniforme social. La meta es rechazar esa homogeneidad, sin salirse de contexto, un balance que con cuidado puede traer grandes ganancias al buen vestir.

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Ahora, ustedes se preguntarán: en esta era de modas homogéneas, donde los famosos se hacen llamar diseñadores, y donde los diseñadores han renunciado a sus puestos por falta de tiempo para incubar ideas, donde la moda cambia a la velocidad de la luz y donde ser creativo es casi imposible, ¿cómo podemos encontrar un estilo propio? Para matar esa plaga que es la moda uniforme, debemos empezar por perder el miedo al vestir. Cada vez que veo a alguien atrapado en un par de khakis y una camisa color pastel, veo a una persona con miedo a brillar. Y aunque algunos atrapados en el circulo constante de la moda crean que están portando las ideas vanguardistas del momento, en realidad son víctimas de un circulo en donde esta no ha tenido opción de reinventarse. Definitivamente, estamos presenciando la muerte de la moda en nuestra era, pero como consumidores tenemos el poder de rescatar aquellas piezas únicas y portarlas como más nos parezca. La clave es perder el miedo al vestir.

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Una vez muere el miedo, ya no hay reglas y nace una creatividad infinita en el portador. Aprovechando que la moda tiene un apetito voraz por reinventarse, las opciones para la mujer son sencillamente interminables, mientras que los pobres hombres no suelen salir de su aburrido uniforme. Termino este ensayo con un tip de estilo: te aseguro que una mujer que vista sin miedo será una mujer llena de expectativas. Una mujer quizás más exigente con la vida, y un poco perfeccionista. Con un buen sentido del humor es inteligente y un poco lanzada al hablar. Una mujer que cautiva con sus atuendos, no por que ese sea su objetivo, si no como un efecto secundario de su acción del buen vestir. Su interés no es cautivarte, sin embargo, como los insectos en busca del sol los espectadores caen en hipnosis por ella.  Una mujer sin miedo al vestir brilla con luz propia. Caro_Look1-17Vestido de Kate Spade, Cartera De Kate Spade, Zapatos Prada. Fotos por Simply lively