Filosofía A Color: Rosa

pink collageEs Oficial: El rosa es el color del año 2016 según Pantone. Los que me conocen saben muy bien que la noticia me lleno de felicidad. En mi cabeza no paro de soñar con las ideas sartoriales que vendrán este año respecto a la moda. Entre el rosa y yo existe un romance de años y secretamente llevo esperando que a ese tono blanco, manchado con una gota de rojo, le den el titulo que merece. Que quede claro que hablo de ese tono de pastelería, de algodón de azúcar, ese color polvoroso, tierno y femenino. El rosa clásico. No hablo del fucsia que es otro color completamente diferente, y mucho mas sexual.

Sinónimo de amor, belleza, coquetería, dulzura e infancia, el rosa ha conquistado el corazón de las mujeres pero a la fuerza. Ha sido transformado en un color con genero, sin embargo, el rosa nunca fue un color femenino. Originalmente era considerado mas apropiado para niños, mientras que el azul mas apropiado para el sexo femenino: “La regla generalmente es que el rosa es aceptado para los niños, y el azul para las niñas, ya que el rosa es un color mas fuerte y acertado, por lo tanto mas apropiado para los niños. El azul es mas delicado y soñador por eso es mas bonito para las niñas”.

Nos guste o no, hoy en día el rosa es nuestro y me parece justo. Que mujer no es “fuerte y acertada”? Durante los 60’s, con la revolución sexual y la tercera ola de feministas nació un rechazo a la generalización de los colores. Y hasta el día de hoy muchas feministas prefieren vestir a sus hijas o hijos en colores neutros. Pero, es ese feminismo sano? Por que el rechazo a un color que hoy en día simboliza la feminidad? No es igual que rechazar el sexo femenino? Yo propongo: Amar el rosa, embellecer nuestra feminidad, y a través de ese color celebrar ser mujeres.

Cuando nació Naomi, mi hija, muchas personas que saben que soy una feminista implacable me cuestionaban sobre la decoración y decisiones de color frente el vestir y los juguetes de mi bebé. Como si vestirla de rosa cambiaría totalmente sus opiniones en el futuro (que espero sean tan feministas como las de su mamá). Y aunque soy fiel creyente de que el diseño, los colores y los objetos que nos rodean tienen un fuerte impacto sobre nuestro futuro ser, no me parece negativo en lo absoluto que mi hija celebre su sexo femenino con orgullo, pues aunque todavía no ganamos igual que los hombres, y aunque nos encontremos presionadas a tener un físico inalcanzable y cuestionadas frente a nuestras decisiones personales y laborales más que los del sexo masculino, ser mujer es una gran bendición. Vestir de rosa, en esta época moderna y colmada de cinismo es una gran celebración al poder de lo femenino y lo romántico.

Los cerezos Japoneses, el algodón de azúcar, la interpretación de Marie Antoinette de Sofia Copolla, el helado de fresa derretido después de una tarde de verano y los atardeceres de Miami. El rosa seguirá enamorando toda la vida a esta feminista empedernida.

El arte de lo pudoroso – parte 1

moda modesta pudorosa recatada carolina shoval ensayos de teoria de modaHace algún tiempo pasé por un proceso de conversion al judaísmo el cual tomó casi 5 años. Mientras tantas religiones son proselitistas, el pueblo hebreo prefiere mantenerse para sí mismo. No se debe al argumento vulgar y bastante antisemita de que “son un pueblo muy cerrado”. Se debe a que el ser judío trae grandes responsabilidades religiosas y por eso los sabios judíos prefieren no efectuar conversiones a personas que podrían fallar en cuanto a esas responsabilidades. Una de esas responsabilidades es que tanto hombres como mujeres deben tener modestia y pudor frente a sus actos y su vestir. Las reglas judaicas del vestir son simples: faldas hasta las rodillas, camisas que cubran los codos y la clavícula, y nada ajustado a la piel. Son reglas sencillas pero debo confesar que ese nivel de espiritualidad no lo logré.  Me falto creatividad al vestir modestamente y jamás encontré un estilo propio. También, el constante cuestionamiento sobre mi decision de vestir modestamente, y las acusaciones de que era a causa de mi marido me volvieron loca. Antes de que piensen que las razones por las que vestía modestamente son machistas, quiero que sepan que el concepto de que las judías y musulmanas se deben cubrir porque son sometidas a un marido es simplemente erróneo. Sus leyes son realmente complejas y admirables espiritualmente. Quiero contarles un poco acerca de este tema, que aunque no lo parezca es muy espiritual.

Este año surgió un renacimiento de lo recatado en el mundo de la moda. Muchas de nosotras llevamos años rechazando los looks sexualisados que nos hacen sentir como objetos. Con la tercera ola de feministas nació un valor por lo oculto, un valor por ese arma poderosa que tenemos nosotras que es nuestro cuerpo. Ese cuerpo protegido con la armadura de la moda nos ayuda a llegar a niveles nunca antes imaginados como mujeres. Esas damas pudorosas (y uso la palabra ‘pudorosa’ aunque a veces suena sucia) son más especiales, y tienen mucho que decir; ofrecen mucho más que un par de esferas plásticas colgadas a su pecho. Entienden el poder de su cuerpo atado a una mente inteligente, no muestran nada pero son mil veces mas sexys.

La tendencia de ser modesta no nació en las pasarelas sino en la calle, donde grupos de millenials religiosos reinventaron su vestir sin romper las reglas. Se ven caminar en Brooklyn Heights jóvenes judías ortodoxas que tienen más estilo que Olivia Palermo, y que ya no parecen salidas del siglo pasado. Estas mujeres no solo cuidan el shabbat y las reglas más estrictas de su religión, también son amantes de la moda y saben vestir con estilo. Esta tendencia no solo valida a esas mujeres en sus creencias, sino que también les otorga una herramienta que unida con sus tradiciones puede revolucionar a sus comunidades. Así como la modestia revoluciona a la mujer moderna, la moda revoluciona a la mujer modesta y religiosa. Es un arma de doble filo a favor del espíritu femenino.

Aprendí varias cosas de la mujer modesta en estos años. Tiene características que la hacen un ser muy especial, y por ende me atrevería decir que hasta más avanzada. Ella sabe claramente que el cuerpo en el que habita nuestra alma es prestado, expirará, se convertirá en polvo. Lo único que vale en ella es la esencia, la cual trabaja en mejorar día a día. Para ella vestirse de una manera que exponga ese recipiente es arrogante. Ella es modesta al vestir, pero aún más modesta en su ser: se apena de sí misma cuando juzga a los demás y el pudor es un recordatorio diario de que deben prescindir las características negativas y reconocer solo los buenos actos. Ella respeta despertar sentimientos sexuales sólo en su marido o en la persona que realmente aman. Cargadas de romanticismo se aseguran de que el único que puede ver su desnudez es alguien quien realmente lo valorará. Y aunque parezcan anticuadas, son más modernas, más feministas y más libres.